Visitando Nara

Hoy nos hemos levantado temprano, un día más, para ir a visitar Nara, una población cercana a Kyoto en la que también hay muchos templos, casi todos agrupados en un enorme parque. Otro de los grandes atractivos de Nara son sus famosos ciervos que campan a sus anchas por dicho parque asediando a los incautos turistas.

Para ir de Kyoto a Nara elegimos una vez más el tren JR que no teníamos que pagar al tener la JR Pass. Hay dos trenes directos que llevan de Kyoto a Nara, uno más rápido y directo y otro digamos, local. Aunque la diferencia de tiempo no es demasiada entre uno y otro.

Ambos salen de la estación de Kyoto, el más lento desde la vía 10 y el más rápido desde el andén 8. Nosotros escogimos el más lento por el horario, el primero sale de Kyoto media hora antes y por la diferencia de tiempo empleado en el viaje nos interesaba más llegar temprano. El día de hoy promete ser apasionante pero muy cansado.

Llegamos a Nara a poco más de las 8 y media de la mañana, la estación de Nara es pequeña pero cuenta en la salida sur con un local encantador donde poder desayunar y reponer fuerzas para el día que nos esperaba. No pudimos desayunar en el Ryokan por nuestra temprana salida.

Tras el desayuno para recuperar fuerzas nos dirigimos hacia Sanjo Dori, lo que podría ser la calle comercial de Nara que nos llevará hasta el parque para visitar los templos. De camino al parque no podemos dejar de observar que un par de las calles perpendiculares a Sanjo Dori son utilizadas como mercado local así que nos aventuramos a explorar un poco.

Es temprano pero la actividad bulle por todas partes, todos los puestos están montados, las tiendas abiertas y la gente local dispuesta a realizar sus compras diarias mientras un par de occidentales despistados pasean por allí y se empapan de la cultura local. Qué le vamos a hacer, nos encantan los mercados, allá donde vayamos.

Tras el pequeño paseo llegamos por fin al primer templo, el Kofukuji, justo a la entrada del parque desde Sanjo Dori, este primer templo es bonito, pero nos ha recordado mucho a los templos de China, justo a su lado se encuentra una pagoda de 5 plantas que es muy llamativa, aunque toda esta zona está en obras, parecen estar adecuando toda la zona.

Aquí es donde observamos las primeras manadas de ciervos, es temprano y todavía están apaciguados, se les puede tocar y se comportan de forma agradable. Hay algunos niños japoneses jugando con ellos, es tan temprano que somos los únicos turistas que se ven por esta parte del parque.

Continuamos nuestro paseo a través del parque visitando el Museo Nacional de Nara donde hacemos una visita muy breve, estamos cerca ya de la gran visita del día y nunca mejor dicho, el Todaiji Temple, hogar del Gran Buda de Nara, el más grande del país.

Pero antes de llegar a este templo hicimos nuestra parada de rigor en una zona de tiendas donde compramos un par de recuerdos y algo para beber y avituallarnos pues el calor apretaba ya aún siendo todavía temprano. Mientras comíamos y bebíamos felices nos empezaron a rodear los “amables” ciervos de Nara a la espera de su premio, que a falta de otra cosa fue un mordisco en el mapa que llevaba mi marido y otro no tan simpático en mi trasero.

Tras nuestro encuentro, nos dirigimos finalmente a visitar al Gran Buda, ya nada más entrar impresiona el templo, nada que ver con lo visto hasta ahora, gran recinto, gran explanada en el centro, un gran edificio, bonito y majestuoso sin duda alguna. Aquí ya empezamos a ver algunos occidentales, sobre todo franceses.

La entrada en el edificio es increíble, nada más pasar la puerta te encuentras con el enorme Buda, impresiona sin duda. Lo observamos mientras le rodeamos y vemos todo el templo; preciosos detalles allá donde miraras, sin duda merece la pena sólo la visita de este templo.

A la derecha del Buda, hay una columna con un agujerito en el centro, ese agujero tiene el mismo tamaño que una de las fosas nasales del buda, unos 50cm.

Los japoneses creen que si se consigue atravesar la columna será iluminado y tendrán un sitio al lado del Buda, nosotros no lo intentamos, pero si que vimos los intentos de unos niños que lógicamente pasaron, y cuando ya nos íbamos, lo intentó una señora mayor, muy menudita pero la pobre con muy poca elasticidad ya, al final sacó las manos por el agujero y tuvieron que tirar de ella para que pasara, creíamos que se quedaba atascada…. Pero al final lo consiguió!!!

Al salir de este templo, nos dirigimos hacia arriba de la colina, al Nigatsu Do Hall. Una vez más nos encontramos solos en un templo en lo alto de una colina, como ya nos sucediera en Miyajima, y de igual manera que entonces nos encanta el sentimiento.

Soledad, silencio, tranquilidad y unas impresionantes vistas de todo Nara y de sus alrededores, con campos y montañas a lo lejos. Una preciosidad de Templo que no hay que dejar de visitar si vais a Nara, el Gran Buda es impresionante sin duda, pero el Nigatsu Do Hall, merece mucho más la pena, sentarte en uno de los bancos que hay junto al gong a ver el paisaje y disfrutar de esa tranquilidad maravillosa, no tiene precio sin duda alguna.

Los Viajes de Abarciela

Desde aquí emprendemos nuestro camino de regreso a la estación, no sin antes pasar a ver el Sangatsu Do Hall, el Katsuga Taisha Shrine y terminando nuestro paseo por el parque pasando de nuevo junto a la pagoda de 5 pisos.

De haber tenido más tiempo nos hubiera gustado alquilar una bicicleta y dar una vuelta más completa por el parque y seguramente haber visto más templos, pero el viaje va muy ajustado de tiempo y tenemos que emplear la tarde para visitar la cercana localidad de Osaka y su maravilloso castillo, recién restaurado que no podemos perdernos.

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